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Fumar...¿es un placer?

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Es lunes, frío lunes de Julio. Arranco la mañana como un lunes, mal. Llego al bar de rutina a tomar un café caliente que me reconforte el espíritu y me prepare para enfrentar una dura semana. Me siento en la mesa de costumbre, desde donde puedo observar el movimiento del lugar. De una mesa vecina se levanta un hombre, delgado, con la espalda vencida por el tiempo y los problemas. Debe tener más de 60, supongo. Sale apurado, como para irse. Atraviesa la puerta y lo pierdo. No pasa nada de tiempo y está regresando con un paquete de cigarrillos nuevo entre sus dedos. Le está sacando el pedacito de papel de aluminio que pondrá al descubierto un rincón del paquete desde donde tendrá acceso a los primeros 5 o 6 puchos. Viene apurado por el frío, los dedos endurecidos por la temperatura le dificultan su tarea. Saca uno, lo prende y comienza a fumarlo con desesperación. Comienza a caminar de un extremo a otro de la ochava, camina rápido, sin mirar alrededor. Sólo parece mirar adentro suyo, ...

El Perro Garbuglia

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Se llamaba pomposamente Bar Solanas. Parecía un lugar detenido en el tiempo. Mobiliario de varios años, techos altos con ventiladores y una onda Casablanca. Un Split como vestigio de modernidad. Todos lo conocíamos como “El Bar del Cachi”. Cachi era el dueño eterno del boliche, con una característica. Siempre decía que estaba hinchado las bolas y que se iba a ir y no iba a laburar más. Sabíamos que tenía algunas propiedades, pero siempre ignoramos el origen. La fauna del bar era absolutamente diversa y variopinta. El personal de la mañana es una moza que parece un mozo y el de la tarde un mozo que parece moza. Últimamente se sumó el futuro yerno de Cachi, que labura en tribunales y a veces hace la función de encargado, un poco alérgico al esfuerzo. De los clientes ni hablar. El contrahecho, jorobado que desde hace un tiempo no viene más. Tal vez se murió, no sería raro. Era una especie de gnomo, caminaba casi tocando el suelo con las manos, tenía los brazos más largos que vi y el...

Historia de mosquitos, parte 2

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Siiii! Adivinaron. Si la anterior era la parte uno eso hacía suponer que había una parte dos. Esta parte sucede en el mismísimo presente, en el verano del 2016 en la misma ciudad húmeda y llena de…mosquitos. Pero ahora los insurrectos sumaron un refuerzo de fuste, que se llama Aedes Aegypti. Recuerdo haberlo estudiado en la facultad, hace algún tiempo quizá y fue mencionado en cuanto programa de TV, diario o página web se me haya ocurrido visitar en estos días. Me voy a Wikipedia, mi enciclopedia digital de consulta y dice: El  Aedes aegypti , el  mosquito de la fiebre amarilla , es un  culícido  que puede ser portador del  virus  del  dengue  y de la  fiebre amarilla , así como de otras enfermedades, como la  chikunguña  y la  fiebre de Zika . Es miembro del subgénero  Stegomyia  dentro del género  Aedes  (al que pertenece el estrechamente emparentado  Aedes albopictus , vector también del  d...

Historias de mosquitos, parte 1

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Hace mucho que vivo en Rosario, al punto de considerarme un rosarino más. La ciudad descansa a la vera del gran río y eso le da ciertas particularidades. Es húmeda, calurosa y con mosquitos. La verdad es que mosquitos hubo siempre desde el principio de los tiempos. Se comenta que Rosario no tiene fundador reconocido y eso se debería, según mis últimos estudios, a que el mismo huyó despavorido ante un feroz ataque de mosquitos. Y eso promediando el 1800, así que imagínense desde cuando viene el problema. Claro, los animalitos se fueron adueñando de la situación y hoy son amos y señores de la ciudad. De hecho el nuevo secretario de seguridad contrató a un entrenador de mosquitos para formar un escuadrón de elite para combatir el narcotráfico. Veremos como le va. Dicen que no son fáciles de adiestrar…. Hubo algunas situaciones que merecen especial mención. Hace unos años aparecieron unos mosquitos flacuchos, débiles y pusilánimes que poblaban los techos, tenían patas largas y finas y...

Una mancha de rouge

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Y un día de verano, finalizando el año Juanita regresó. Previamente había cancelado un turno por motivos que yo desconocía. Esa vez la esperaba, en esta me tomó de sorpresa. En el lío de pacientes de fin de año y con la cabeza en tantas cosas se me pasó que era Juanita la que me esperaba. Saludo de rigor. Un cómo va todo. Ella siempre sonríe, parece contenta. Le pregunto que la trae a la consulta y muy suelta de cuerpo me dice que yo le había dicho que antes de fin de año pase, lo cual era absolutamente cierto. La charla transcurre como una consulta médica común. En un momento decido preguntarle acerca de sus cuitas amorosas -Y cómo van tus cosas Juanita, con mirada cómplice que ella ya identifica perfectamente -A qué se refiere, doctor? Haciéndose la distraída -A Pepe, por supuesto -Eso es tema terminado. Tengo otro candidato en este momento, me dice con un gesto pícaro -Ah, si? Y quien es - Un remisero que me lleva -Y Pepe, insisto -El también tiene sus candidata...

En nuestras despedidas nunca existió un adiós.

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Hace unos días veo en la lista de pacientes a Juanita después de bastante tiempo. Me puso contento, casi excitado. Me había quedado con ganas de saber más, de conocer, es como si desde la consulta inicial y desde que escribí su historia hubiera pasado a ser una parte importante de mi. Llega el horario y no viene, pasa el tiempo y definitivamente no viene. Sensación de frustración, de “otra vez será”, con un dejo de: tal vez leyó su biografía no autorizada y se molestó. Pasó el momento y siguieron corriendo días de intensidad laboral extrema y, confieso que me olvidé por completo de Juanita. Y ayer nomás la veo, pero no en la lista, sino de cuerpo presente (como en los funerales de mi pueblo), en la sala de espera con una sonrisa franca saludándome a la distancia. Me acerco y le doy un beso, le digo en un ratito estamos. Sigo atendiendo, pero la verdad que lo único que quería es que le llegara el turno a Juanita. Finalmente abro la puerta y llamo: -Senderooo! Se levanta y...

El amor es un eterno desencuentro

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Mi amigo Horacio dice muchas cosas. Es psicólogo y tiene frases de cabecera que repite periódicamente. Entre otras siempre dice que “el amor es un eterno desencuentro” . Me gusta hablar con mis pacientes, creo que aprendo muchísimo de la vida con ellos y me encanta tener tiempo para ello. A veces se me hace difícil. Hace poco viene al consultorio una paciente a la que veo desde hace poco. Juanita Sendero se llama. -Que hiciste este fin de semana Juanita? Pregunto con inocencia. Claro, una pregunta dispara enorme variedad de respuestas que nos lleva a lugares insospechados y a historias, como las que a mi me gustan. -Fui a bailar, me dice con pícara sonrisa (Juanita tiene 81 años, aclaro esto antes de continuar). -Buenísimo! Y hubo pique, pregunto. -Yo siempre tengo algo arreglado me dice, sin precisar y para dejarme con la espina. -Vos sos casada, soltera, viuda, juntada? -Viuda me dice. Y ahí arranca la historia. Ni yo sé por qué fue, pero se ve que quería conta...